26 ene

MUJERES Y HOMBRES GUEPARDO

Esta entrada del Blog, va dedicada a todas aquellas personas que tienen un autoconcepto de sí mismas y una autoestima más bien baja, en definitiva, a los que no se quieren como se han de querer.

Y para cambiar esto, nos vamos a definir como MUJERES Y HOMBRES GUEPARDO.

OJOS

¿Y en que se caracterizan? En personas seguras de sí mismas, independientes, que consiguen lo que quieren, asumen riesgos, capaces de todo, se sienten los reyes de la jungla social, se valoran y van a la caza de sus objetivos. Nadie les puede hacer sombra porque son únicos en su especie. Sin miedos, poderosos, efectivos, devoradores de sus sueños e ilusiones. Con los instintos alerta para aprovechar cada ocasión que se les presenta.

Así que ya está bien de ser “gatitos mansos, y de quedaros en un segundo plano pensando que habrá “felinos” más grandes y poderosos que vosotros. Sin luchar por lo que queréis porque os sentís más débiles e inferiores.

Darwin propuso la evolución de las especies. Entonces, ¿Por qué no vamos a evolucionar nosotros?

En cualquier área de la vida, la falta de confianza, la inseguridad, esconder los propios sentimientos, el miedo a los cambios, no saber perdonarse a uno mismo, en definitiva, tener la autoestima baja, puede ser fatal. Nos inmoviliza, nos deja mudos y sin saber qué hacer.

Las áreas en las que nos podemos encontrar tales situaciones son:

  • No declarar tus sentimientos a una persona por miedo al fracaso.
  • En el ámbito laboral, dejar de luchar por algo, porque piensas que otros, aún siendo peores que tu, saben moverse mejor y se dan a valer mucho más.
  • No hacer lo que realmente quieres por el que dirán.
  • Estar amarrado a alguien por miedo a estar solo y no saber qué hacer o que será de ti, si cambias esa situación.
  • No dar rienda suelta a tus sueños.
  • Sentirse inferior a tu pareja. Pensando que no te la mereces por el simple hecho de no quererte a ti mismo como deberías y otorgarle a él/ella un papel superior al que tiene.
  • Dejar una carrera o un trabajo por pensar que no sirves o no eres capaz de hacer frente a tantas responsabilidades.

 Y así una lista interminable que iríamos haciendo.

 Ahora bien, os voy a dar una serie de truquillos para que reflexionéis y os volváis a sentir como lo que sois, Mujeres y hombres guepardo.

1. Ante el primer síntoma de desconfianza, pregúntate a ti mismo, ¿Qué es lo peor que me podría pasar?. Muy a menudo otorgamos excesiva importancia a los problemas que pueden surgir si intentamos algo. Pero, ¿porqué no usar toda nuestra energía en lograr nuestras metas, en lugar de gastarlas preocupándonos en lo que podría ocurrir? Actúa sin miedo! Minimiza riesgos y que el miedo no te detenga.

2. Si estás asustado por qué vas a hacer algo por primera vez…¡sencillo! Imagina que ya lo has hecho en el pasado. Cierra tus ojos, e imagínate a ti mismo de la forma más realista posible, culminando con éxito lo que ahora vas a hacer por primera vez. La mente realmente no sabe diferenciar entre algo imaginado con mucho detalle, de algo real. Lo confunde. Habrás superado el miedo a la primera vez.

 3. Anula a la molesta y negativa vocecilla interna que te dicta como actuar. Ese Pepito grillo puede detener a cualquiera. Para desarmarlo imagina el mando a distancia de tu tele y simplemente baja el sonido a 0 o pulsa el mute. O ¿por qué no tratas de cambiar esa voz por la de Dora la exploradora? ¿De verdad, podrías tomar seriamente a Dora diciéndote lo que tienes que hacer y criticándote?. El truco para desmontarla es alterar la forma en la que te afecta. Si es tu propia voz la que te insta a detenerte, lo consigue. Si es una voz chistosa, te hará reír y continuarás adelante.

4. Piensa en el “cómo sería si…”. Este truco es realmente bueno. Ante una situación concreta, ¿Si tuvieras confianza, como actuarías? ¿Como te moverías? ¿Como hablarías? ¿En que pensarías? ¿Que cosas te dirías a ti mismo? Preguntándote estas cuestiones, estas, literalmente, forzándote a imaginarte en un estado de confianza… ya lo único que tienes que hacer es “actuar” en función a las respuestas que des. Poco a poco irás olvidando que estás actuando, y se convertirá en un hábito automático.

 5. Encuentra a alguien que ya demuestre confianza en esa área, e imítalo. Toma como modelo su comportamiento, su actitud y aplícalo, de la forma que puedas, en el contexto que tú necesites. ¿Cómo hacer esto? Si tienes la posibilidad habla con él, y si no, pues trata de acercarte o observarlo lo más que puedas. Aprende de él. Tómalo de ejemplo, pero nunca lo copies o intentes ser alguien que no eres.

Recuerda: pierdes el 100% de las oportunidades que no intentas. Para conseguir lo que quieres, debes actuar.